Son muchos los responsables de pequeñas y medianas empresas que, dados los buenos balances económicos de sus negocios, se deciden a dar el salto a la gran empresa, sin tener en cuenta todos los aspectos que se requieren para tener éxito. Los mismos, abarcan desde los resultados de auditoria a las cuentas anuales, pasando por el IVA u otros tributos. 

En lo que respecta a la auditoría, es necesario que las corporaciones cumplan con ciertos criterios durante dos años consecutivos. Así, están obligadas a auditar sus cuentas anuales, aquellas partidas del activo que sumen más de 2,85 millones de euros, cuando la facturación anual total supere los 5,7 millones de euros o cuando el número medio de empleados alcance los 51.

Por su parte, y según el Plan General de Contabilidad español, es de obligado cumplimiento que las grandes compañías alcancen varios objetivos a la hora de constituirse como tales. Entre los mismos destacan: que el activo supere los 2,85 millones de euros, que el importe neto de su cifra anual de negocios sea superior a 5,7 millones de euros, y que la plantilla media en un año llegue a 51 personas.

Otro ámbito a tener en cuenta es el relativo a la contabilidad y las reglas de valoración, pues estas no están simplificadas y los modelos son más complejos que en las pymes. En esta línea, y a efectos del IVA, una compañía se considera gran empresa si su volumen de operaciones en el año anterior superó los seis millones de euros.

De igual modo, hay que tener en cuenta que las grandes empresas están obligadas a presentar la liquidación de este impuesto de manera trimestral. Por último, en lo relativo al impuesto de sociedades, las compañías que superen los 10 millones de euros como cifra anual de negocio serán consideradas grandes empresas. Asimismo, si una compañía estuviese integrada dentro de una matriz o grupo, se tiene que tener en cuenta los resultados totales del conglomerado.

Pascual Marcos – Lara Marcos Asesores

fuente:cincodias.com